Matrona, enfermera, empresaria… Madre y Mujer

Matrona, enfermera, empresaria… Madre y Mujer

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Nada más y nada menos. Cuando alguien que no me conoce me pregunta que a qué me dedico, normalmente suelo responder que soy matrona. Quizá porque es la profesión que adoro y quisiera desarrollar al 100%. Pero también soy enfermera y me siento orgullosa de ello pues llevo siéndolo más de diez años, una profesión que me ha dado la oportunidad de ser independiente y al fin y al cabo, las Matronas seguimos siendo enfermeras, especialistas, pero enfermeras. También me considero empresaria, algo más reciente. Hace cuatro años que nació Tus Matronas y un año de Tus Matronas Shop. Pero hoy por hoy, lo que verdaderamente me siento es Madre, soy la mamá de Marcos y Jorge. Ahí es cuando la persona que me escucha se echa las manos a la cabeza y viene la pregunta: ¿Pero cómo puedes con todo?

Pues no, no es fácil compaginar vida familiar y profesional, de eso no hay duda… Hoy es el Día Internacional de la Mujer y no paramos de escuchar hablar de la brecha salarial, de las dificultades para desarrollar nuestras carreras profesionales, de que tenemos que conseguir igualdad a todos los niveles… De vez en cuando también escuchamos las palabras “conciliación familiar”. Es algo que intento hacer en mi día a día, pero no es nada fácil y hay días que pienso que nos estamos equivocando.

Las mujeres luchamos por poder compaginar y entrelazar todas las facetas de nuestra vida y esto nos lleva a desarrollar una actividad frenética que acaba por agotarnos física y mentalmente. Realmente no puedo decir que esté al 100% como matrona y al 100% como madre. Todo se divide en pequeños porcentajes, si mi bebé de siete meses está resfriado y ha pasado una mala noche, yo no estaré al 100% en un turno de 12 horas en el hospital porque mi mente está con él, pensando en si estará bien, si habrá comido, si estará llorando… ¿Cuál es la solución? ¿Más plazas de guardería? ¿La ayuda económica actual como madre trabajadora? ¿Más implicación parental? ¿Posponer la maternidad?

Estamos poniendo el foco en aportar soluciones para afrontar un problema que nosotros mismos hemos creado, luchamos por la igualdad que no puede ser real en el momento concreto de los primeros años de vida de nuestro bebé. Y aquí reside el problema: intentamos adaptar nuestro bebé a nuestra vida laboral cuando debería de ser al contrario. Lo veo a diario en mi profesión y lo he sentido en mi maternidad. Ese vínculo madre-bebé que se respira en el parto, esos primeros momentos de lactancia en que mamá y bebé son sólo uno… No sólo dura días o meses, no es un momento fugaz… Es algo duradero. Cada mamífero tiene su tiempo para explorar el mundo lejos de mamá.

Durante mi formación aprendí que el ser humano es la cría más dependiente de todas, al nacer no caminamos ni podemos hacer prácticamente nada por nosotros mismos, sólo llorar si nos alejan de nuestra madre. Pero seguimos insistiendo en hacer a nuestros bebés independientes, cuanto antes empiece a comer otros alimentos distintos a la leche materna mejor, cuanto antes duerma sólo mejor, cuanto antes camine mejor, cuanto antes vaya a la guardería mejor,… En definitiva, tenemos prisa por hacerlos menos dependientes de mamá. Porque si ya no nos necesita, no nos sentiremos “malas madres” al incorporarnos a nuestro puesto de trabajo, porque daremos el 100% al igual que nuestro compañero de turno, porque nadie tendrá dudas en contratarnos a nosotras por el hecho de ser mujeres y madres. ¿Y si cambiamos el chip? ¿Y si luchamos porque sea nuestro trabajo el que se adapte a nuestra maternidad? ¿Y si empezamos a valorar también la maternidad como un trabajo en sí mismo?

Si tanto desean que luchemos contra ese temido “invierno demográfico” en nuestro país, es imprescindible que se reconozca y se valore el trabajo de las madres. El trabajo de la crianza debe defenderse y ser valorado tanto económica como socialmente para que nunca nos veamos obligadas a tener que elegir entre una vida profesional o una vida en familia. Para que podamos dar lo mejor de nosotras mismas necesitamos unas jornadas laborales lógicas y acordes a nuestros tiempos de crianza, con unos salarios dignos para permitir un equilibrio entre nuestro desarrollo profesional y una vida familiar plena. Porque estamos cuidando de todos, si paramos de hacerlo se para el mundo.

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